Reformas

Esta casa del siglo XIX se renueva sin tocar tabiques: la estructura del piso lo dicta todo

La interiorista Anne Chaperon reformó esta vivienda manteniendo la distribución original. El resultado es un hogar actual, práctico y lleno de ideas para aprovechar espacios sin grandes obras.

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Esta casa del siglo XIX se renueva sin tocar tabiques: la estructura del piso lo dicta todo
AD España

Una casa de finales del siglo XIX en el centro de una ciudad europea llegó a manos de la interiorista Anne Chaperon con una premisa clara: renovar sin mover un solo tabique. El desafío era grande, pero la solución resultó elegante y totalmente replicable para quienes vivimos en pisos antiguos argentinos.

La clave de la reforma estuvo en respetar la estructura original del piso. Las paredes que ya existían marcaron la organización de los ambientes, y en lugar de pelear contra ellas, se potenciaron sus virtudes. El resultado es una vivienda actual, luminosa y funcional que demuestra que no siempre hace falta tirar todo abajo para lograr un cambio radical.

Según informó Revista AD, la interiorista trabajó con los condicionantes históricos para crear una distribución que fluye de manera natural. Los techos altos, las molduras y los ventanales originales se mantuvieron como protagonistas, pero se les sumaron materiales y colores contemporáneos que refrescan el conjunto.

Cómo organizar sin mover paredes

El primer paso fue analizar cómo entraba la luz natural en cada ambiente. Las habitaciones que recibían más sol se destinaron a living y comedor, mientras que las más resguardadas quedaron para dormitorios y zonas de servicio. Esta decisión, sencilla en apariencia, cambió por completo la sensación de la casa.

En el living, se optó por muebles bajos y de líneas simples que no compiten con las molduras del techo. Un gran sofá modular permite reconfigurar el espacio según la necesidad del día, una solución ideal para familias o para quienes reciben visitas con frecuencia. Los tonos neutros en paredes y textiles amplían visualmente el ambiente sin necesidad de obras.

La cocina, separada pero conectada visualmente al comedor a través de una abertura original, ganó una isla central que funciona como mesa auxiliar. Aquí el color jugó un rol fundamental: tonos suaves en los muebles contrastan con detalles en negro mate que le dan carácter sin resultar pesados.

Ideas prácticas para pisos antiguos

Uno de los mayores aciertos fue el tratamiento del suelo. La madera original se restauró en las zonas nobles y se combinó con baldosas hidráulicas en cocina y baños. Esta mezcla no solo respeta la historia del inmueble, sino que ayuda a delimitar usos sin necesidad de paredes.

En los dormitorios, los placares empotrados aprovechan cada rincón irregular que suele dejar la arquitectura antigua. En lugar de muebles sueltos que “comen” espacio, se diseñaron soluciones a medida que llegan hasta el techo, maximizando el almacenamiento sin restar metros útiles.

El baño principal, que conservó su ubicación original, se renovó por completo con sanitarios de líneas limpias y una ducha a ras de suelo. Un gran espejo con marco minimalista multiplica la luz y hace que el ambiente pequeño se sienta más amplio.

El poder del color y la iluminación

Anne Chaperon apostó por una paleta de blancos, grises suaves y toques de terracota que dialogan con la arquitectura original. Estos colores, fáciles de replicar con pintura económica, transforman por completo el ánimo de la casa sin gastar fortunas.

La iluminación se resolvió con una mezcla de luces generales empotradas, lámparas colgantes sobre la mesa del comedor y apliques en las paredes. El secreto está en crear varios puntos de luz que se puedan regular según el momento del día, algo especialmente útil en departamentos con poca luz natural.

Por qué esta reforma sirve de inspiración en Argentina

Aunque la casa original está en Europa, las ideas que aplicó la interiorista son perfectas para nuestros pisos de principios de siglo en Buenos Aires, Rosario o Córdoba. Muchos de esos inmuebles conservan tabiques que no se pueden tocar por reglamentaciones patrimoniales o simplemente por presupuesto.

Respetar la estructura existente, potenciar la luz natural, elegir muebles versátiles y usar el color de forma inteligente son recursos al alcance de cualquiera que quiera renovar su casa en 2026 sin embarcarse en una obra mayor.

Al final, esta reforma demuestra que a veces el mayor cambio no viene de tirar paredes, sino de mirar con otros ojos lo que ya está ahí. Una lección práctica y esperanzadora para quienes queremos vivir mejor sin necesidad de empezar de cero.

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