Así es el jardín familiar de Sheila Ebana, mamá de Lamine Yamal: piscina redonda, porche y mini cancha
La madre del futbolista comparte en Instagram un exterior pensado para el disfrute familiar en el Maresme: césped amplio, piscina circular, zona de juegos para Keyne y un porche que se convierte en la extensión perfecta de la casa.
Sheila Ebana, mamá de Lamine Yamal, ha convertido su jardín en un espacio que realmente se vive. En plena comarca del Maresme, este exterior funciona como una habitación más de la casa, especialmente pensada para que los chicos corran, jueguen y pasen tiempo al aire libre sin necesidad de salir de casa.
Lo primero que llama la atención en las fotos que comparte en su cuenta de Instagram (@sheila_ebana) es el césped generoso rodeado de altos setos. Esa vegetación densa aporta privacidad y amortigua ruidos, creando un oasis tranquilo aunque estés a pocos minutos de la costa catalana. Palmeras y árboles grandes agregan sombra natural y un toque fresco que ayuda a bajar la temperatura en verano.
La piscina circular, el gran protagonista
En lugar de optar por la clásica piscina rectangular, la familia eligió un modelo completamente redondo. Rodeada de pavimento de piedra clara, no solo resulta visualmente más suave sino que facilita el movimiento alrededor. Hay espacio suficiente para colocar varias tumbonas y crear una zona de relax donde los adultos pueden vigilar a los chicos mientras toman sol. Es una solución que visualmente agranda el jardín y evita el aspecto más “institucional” de las piscinas tradicionales.
Un mini campo de fútbol para Keyne
El deporte está muy presente. Sobre el césped aparece con frecuencia una portería pequeña junto a varios balones. Ese rincón está pensado especialmente para Keyne, el hermano menor de Lamine, que ya da sus primeras patadas con todo. Es un detalle sencillo pero efectivo: no hace falta ir al parque para practicar. La superficie de césped amortigua caídas y permite que el juego sea más libre y seguro.
Además, hay una zona infantil con tobogán y una pequeña casita de juegos. Está ubicada de forma que los adultos pueden supervisar desde el porche o las tumbonas sin tener que moverse demasiado. Este tipo de distribución es ideal cuando tenés chicos de diferentes edades y querés que todos puedan disfrutar del exterior al mismo tiempo.
El porche, la sala de estar exterior
Uno de los espacios que más se repite en las publicaciones es el porche amplio y cubierto. Abierto completamente hacia el jardín, se convierte en el lugar elegido para comidas familiares, reuniones informales o simplemente para sentarse a leer mientras los chicos juegan. Su orientación permite que se use durante gran parte del año en Cataluña, donde las temperaturas acompañan.
El diseño prioriza lo funcional por sobre lo decorativo excesivo. No hay grandes estructuras de lujo ni muebles que parezcan sacados de una revista; sí se ve un uso inteligente del espacio, con materiales resistentes al exterior y una paleta de colores neutros que combina con el verde del césped y el beige de la piedra.
Ideas que podés replicar en casa
Aunque pocos tenemos un jardín de ese tamaño, hay varios recursos que cualquiera puede tomar:
- Setos perimetrales: si tu patio es pequeño, una fila de arbustos o cañas altas crea sensación de intimidad sin quitar luz.
- Zonas diferenciadas: separar visualmente el área de juegos, la de descanso y la “deportiva” ayuda a que el espacio se sienta más ordenado.
- Piscina o fuente redonda: aunque sea una versión pequeña o incluso una pileta inflable, las formas orgánicas relajan el ambiente.
- Porche o toldo: aunque no tengas estructura fija, un toldo retráctil o una pérgola de madera económica puede transformar un patio en una sala exterior usable todo el año.
El jardín de Sheila Ebana demuestra que no hace falta un presupuesto ilimitado ni un equipo de paisajistas para crear un espacio familiar que funcione. Basta con pensar en quién lo va a usar (en este caso, dos chicos llenos de energía) y priorizar el césped, la sombra y los rincones donde realmente se pueda jugar y descansar.
Al final, eso es lo que más se ve en sus historias: un espacio vivo, con pelotas rodando, risas y comidas compartidas. Y esa es, probablemente, la mejor decoración posible.