Priones fuera del cerebro
Las proteÃnas infecciosas que causan la encefalopatÃa espongiforme bovina (EEB), conocida como “el mal de la vaca loca”, pueden propagarse y acumularse en el páncreas, el hÃgado y los riñones cuando existen procesos de inflamación crónica, revela un estudio publicado en la revista Science por cientÃficos.
El hallazgo sugiere la posibilidad de que existan bovinos infectados con los priones de la EEB que, por procesos inflamatorios, tengan invadidos órganos que no son dianas habituales de esas proteÃnas y por lo tanto no se retiran de la cadena alimentaria.
Desde que aparecieron los primeros casos en Europa del “mal de la vaca loca”, los materiales considerados de riesgo (cerebro, médula espinal, timo, nódulos linfáticos y bazo) son eliminados de los bovinos que entran en la cadena alimentaria con el fin de proteger la salud pública de los consumidores.
El hallazgo de que otros órganos podrÃan estar infectados surge de experimentos en los que se inocularon priones patógenos a ratones con cinco diferentes enfermedades inflamatorias de los riñones, páncreas e hÃgado. En todos los casos esas inflamaciones linfocÃticas crónicas propiciaron la acumulación de los priones patógenos en esos órganos que hasta ahora se consideraban libres del potencial infectivo de esas proteÃnas.


