Terapia contra el mal del chagas
Un método consistente en trasplantar células stem de la médula ósea al corazón para reparar la severa lesión que causa el mal de Chagas podrÃa revolucionar el tratamiento de la enfermedad. En la Argentina hay 2.300.000 chagásicos, de los cuales por lo menos 400.000 padecen una grave cardiopatÃa como consecuencia de la afección.
El novedoso tratamiento se aplicó en dos pacientes sanjuaninas que, al cabo de tres meses, recuperaron notablemente la función cardiovascular.
Ahora, gracias a un aporte de 1.200.000 pesos de la SecretarÃa de Ciencia, TecnologÃa e Innovación Productiva (SeCyT), un grupo de médicos locales, dirigido por el doctor Jorge Carlos Trainini, del hospital Presidente Perón, de Avellaneda, probará el nuevo método entre 50 pacientes con cardiopatÃa de hospitales públicos de todo el paÃs.
Dicen que el doctor Rubén Carrizo Páez, jefe del Programa de Chagas del hospital Rawson de San Juan, se quedó con la boca abierta cuando la vio llegar: era la misma mujer que tres meses antes tenÃa que hacer varias paradas para caminar trescientos metros y tomar el colectivo… Pero ahora venÃa en bicicleta, después de 5 kilómetros de pedaleo, y sin un atisbo de agitación.
Ella, una paciente chagásica de 51 años, y otra un año menor con la misma enfermedad son las únicas dos argentinas en quienes se ha probado hasta ahora una revolucionaria técnica que promete devolverles al corazón de estos enfermos el vigor y la capacidad de contraerse y bombear suficiente sangre al organismo.
Se trata del trasplante autólogo (donde el donante es la propia persona) de células madre o stem de la médula ósea que, en este caso, alcanzan las paredes dilatadas del corazón a través de un catéter que las introduce por la arteria coronaria, donde, al cabo de 50 minutos, se dirigen por sà solas a la zona más fibrosa y afectada para reparar el daño. Parece magia, pero no lo es.
El novedoso método viene de la mano de del doctor Jorge Carlos Trainini, jefe del Servicio de CardiocirugÃa del hospital Presidente Perón de Avellaneda, que junto a su equipo, que coordina la doctora Noemà Lago, llevan realizados ya 33 trasplantes de distintos tipos de células (mioblastos y stem) en lesiones cardÃacas graves, incluidos infartos de larga data, con una notable recuperación posterior de la función cardiovascular.
En este caso, el proyecto, que une al equipo de Trainini con el Instituto Nacional de ParasitologÃa Fatala Chabén, el hospital Rodolfo Rossi de La Plata, la secretarÃa de Salud de San Juan y la Dirección Nacional de Programas y Proyectos Especiales de la SeCyT, tiene como objetivo realizar el estudio multicéntrico entre 50 pacientes de hospitales públicos de todo el paÃs para probar la nueva técnica, acortar a la mitad los tiempos para validarla y ponerla a disposición de los enfermos en no más de dos años y medio. Volverla masiva, por otra parte, reducirÃa más sus bajos costos, que alcanzan actualmente los 500 dólares.
“La SeCyT promueve el financiamiento para este proyecto -dijo el doctor Daniel Gollán, del Programa Nacional de Salud de esa secretarÃa-porque queremos favorecer el desarrollo local: al Chagas no lo resuelven los paÃses centrales.”
Crónica de un corazón roto
El único tratamiento disponible para la fase crónica de la enfermedad, la principal endemia del paÃs -infecta al 7,2% de la población-, es el trasplante cardÃaco, una opción costosa y difÃcil porque faltan órganos.
La miocardiopatÃa chagásica genera la dilatación del corazón, y las células nobles son reemplazadas por un tejido cicatrizal que no se contrae. AsÃ, se produce la insuficiencia cardÃaca, que puede alcanzar grados tales de impedir hasta el más mÃnimo esfuerzo, porque el corazón, agrandado, no tiene fuerza para bombear suficiente sangre.
“Tienen cardiopatÃa 400.000 de las 2.300.000 personas con Chagas que viven en nuestro paÃs, y por lo tanto serÃan candidatas potenciales al procedimiento que se practicó en las dos pacientes de San Juan”, dijo el doctor Andrés Mariano Ruiz, director del Instituto Fatala Chabén.
Ruiz, que presentó impactantes datos estadÃsticos sobre la difusión de la enfermedad en América latina y en la Argentina, dijo que si bien los nuevos casos han disminuido con una polÃtica sostenida de ataque al vector (la vinchuca, que es portadora del parásito causante del mal, el tripanosoma cruzi), el problema sigue alcanzando enormes dimensiones: “los años de vida ajustados por discapacidad que se pierden representan por año 221 millones de pesos”, ilustró Ruiz.
El doctor Jorge Trainini enfocó su mirada directamente hacia el núcleo del proyecto: el paciente. “Trabajamos con el enfermo que está fuera del mercado, que se ha multiplicado en instituciones públicas en los últimos tiempos -dijo-. Como médico, uno sabe lo que es el Chagas, pero hace poco volvà de algunas provincias del paÃs con una mezcla de furor y vergüenza… Si profundizamos la investigación, podremos hacer un bien muy grande, y esto nos dará la posibilidad de cumplir con una enfermedad que es la enfermedad de la Argentina.”
Los resultados, dijeron los especialistas, son muy promisorios: a los tres meses, la dilatación se ha reducido, el corazón eyecta más sangre en cada bombeo, se ha recuperado el 58% de los segmentos no viables del tejido, y hasta el 90% en zonas difusas (donde la perfusión o circulación no estaba totalmente interrumpida).
“En realidad, todavÃa no sabemos por qué las células stem aumentan la funcionalidad del miocardio (músculo del corazón) -dijo la doctora Lago-. Es posible que generen nuevos vasos sanguÃneos y también nuevas células musculares, pero no está claro. Llegar a conocer el mecanismo intrÃnseco de cómo esto sucede es el objetivo, pero por ahora los resultados clÃnicos superan las explicaciones conocidas.”
El doctor Trainini agregó que contra el concepto tradicional que sostuvo durante muchos años que el corazón era un órgano no regenerativo, la concepción de hoy lo considera un órgano en regeneración continua, y estas nuevas terapéuticas están centradas en aprovechar al máximo esa condición autorreparante.
“El corazón tiene mecanismos para arreglar las distintas «averÃas» que enfrenta, como por ejemplo un infarto o las lesiones del Chagas. Pero no resultan suficientes. Entonces, aparece la medicina -sintetizó Trainini-. Pero nuestra concepción no se antepone o contrapone a la patologÃa, sino que se acopla a los mecanismos que la propia naturaleza tiene para repararse.”



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